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Rechazar todo cambio o asumirlo de forma creativa como una oportunidad de progresar.

Dos mentalidades antagonistas. La primera, condena a las organizaciones al estatismo (cuando no al fracaso). La segunda, las impulsa a ser ágiles, innovar y a adaptarse a los retos.

Como ya vimos, la agilidad es una de las ventajas competitivas que definen a las compañías de hoy, según McKinsey, además de un acelerador de la innovación corporativa.

esquema de organizaciones ágilesFoto: Ser veloz, la vocación de toda organización en un contexto de disrupción.

Las organizaciones que son ágiles funcionan como organismos vivos e interconectados: en ellas convive un núcleo o core sólido con estructuras dinámicas de colaboradores a su alrededor. La antítesis de ello -lo que podríamos denominar como compañías estáticas- se construye sobre un modelo tradicional jerárquico, donde el conocimiento se distribuye a lo largo de silos aislados entre sí y sólo unos pocos tiene poder de decisión y acción sobre el negocio.

Innovación corporativa: una cuestión común a todos.

El desarrollo de un modelo ágil, según afirma McKinsey, comienza en todos los estamentos de una organización, y por ello conlleva un cambio colectivo de mentalidad que se plasma en el paso de una actitud reactiva a otra creativa; del rechazo a los cambios al deseo de explorarlos.

Para llegar a ese fin, asegura, y hacer de la innovación interna un business as usual, es necesario iniciar un viaje colectivo que transcurre…

… de la certeza al descubrimiento.
De gestionar nuevas situaciones sólo en base a lo que conocemos, sin asumir riesgos, a un modelo basado en la experimentación, la creatividad y en puntos de vista que puedan chocar entre sí, de cara a debatir y cuestionar lo establecido. La presencia de una cultura de innovación es básica, y debe empapar a toda la organización.

…. de la autoridad a la asociación.
Con iguales o distintos, sin que medien jerarquías. Las organizaciones tradicionales basan su acción en el esquema de superiores y subordinados. Por contra, las ágiles apuestan por los modelos colaborativos y una filosofía peer-to-peer o de compartir, donde no importa ni el origen ni la posición. Con ello, se benefician de más puntos de vista, desarrollan más ideas y fomentan la autonomía entre sus miembros. En resumen, son más innovadoras y hacen de la innovación corporativa una de sus señas de identidad.

… de la escasez a la abundancia.
En un esquema tradicional las empresas amplían sus ganancias a expensas de otros, bajo la lógica de que los recursos para conseguirlas son limitados y están, por tanto, en continua liza. En el escenario contrario, las organizaciones buscan beneficiarse del talento y las oportunidades que hay a su alrededor. Si fuera hay más oportunidades que dentro, ¿por qué no salir a buscarlas sea integrándolas en nosotros o bajo un modelo asociativo?.

Innovación corporativa con recursos propios y ajenos.

El recurso a vetas de recursos y de talento por explorar, la libre asociación y la colaboración son algunos de los factores de los que, según McKinsey, se sirven las llamadas organizaciones ágiles. El uso de comunidades de innovación abierta supone un aprovechamiento de todas estas ventajas competitivas, al desplegar un ecosistema en el que las distintas partes de una empresa -sus empleados, pero también otros colectivos como clientes, proveedores o startups- colaboran y co-crean soluciones. Además, la utilización de un entorno digital permite a la organización recopilar grandes volúmenes de ideas en un plazo corto de tiempo y monitorizar su evolución en tiempo real.

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