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Por Pilar Roch, CEO de ideas4all Innovation.



Si bien venimos hablando de sostenibilidad y cambio climático desde el siglo pasado, lo cierto es que ahora, y especialmente en nuestro país tras la reciente COP 25, es cuando este tema ha ganado relevancia en el discurso social, en las agendas políticas y en los planes estratégicos de nuestras compañías. 

A finales del pasado año, lanzamos nuestra línea de servicios ideas4all Innovation eco, con la que queremos contribuir a construir un mundo más sostenible junto a la colaboración y participación de diversos grupos de interés en la propuesta de ideas y soluciones, el análisis de las realidades, la búsqueda e intercambio de datos y la ejecución de medidas. 

En esa línea, nace nuestro reciente acuerdo con el Ayuntamiento de Santander y el Banco Santander para poner en marcha Santander City brain eco, un proyecto de colaboración público-privada a través del cual ambas entidades buscan construir junto a la ciudadanía y el mundo empresarial un Santander más sostenible. 

Muchos de los proyectos que últimamente trabajan para alcanzar un mundo más sostenible son colaborativos, y funcionan porque están basados en el concurso de muchos individuos con un propósito común.

Encontramos ejemplos como el concepto slow fashion, que defiende un menor o más lento consumo de ropa frente al modelo fast fashion de usar y tirar, basado en el bajo coste y las bajas calidades. Proyectos colaborativos como las swap parties de intercambio de ropa o el alquiler mensual de prendas (proyecto Ecoadicta) intentan dar la vuelta a dicha realidad.

La filosofía slow fashion promueve el consumo responsable de ropa y trata de concienciar sobre el impacto medioambiental del modelo opuesto, el fast fashion.

“Muchos de los proyectos que trabajan por alcanzar un mundo más sostenible funcionan porque están basados en el concurso de muchos individuos con un propósito común”.

El modelo colaborativo, además de beneficioso en reducción de costes, lo es también en términos de emisiones o consumo energético, como muestran los espacios de trabajo compartidos (coworkings) o las dark kitchens, una tendencia de mercado nacida como consecuencia del boom del food delivery y basada en cocinas compartidas por varios restaurantes que sólo reparten a domicilio.

Grandes marcas como Coca- Cola también lo han visto claro con campañas de sostenibilidad como “Hagámoslo Juntos”, un movimiento global que implica a todos en la reducción y recogida de residuos y plásticos.  Esto no quiere decir que el enfoque colaborativo sea el único, ni muchísimo menos, aunque sí es cierto que presenta incuestionables ventajas, como:

Mayor impacto

Uno de los temas que subyace sobre el cambio climático y la sostenibilidad es la escasez de recursos: no hay tanto para todos. 

Realmente, sí tenemos lo suficiente, pero existe un desequilibrio en la distribución. Para neutralizarlo, es imprescindible la colaboración de todos los actores de la sociedad, que aquel recurso que uno no vaya a utilizar sea aprovechado por aquel que lo necesite. Esta práctica es cada vez más común, y se está aplicando en cuestiones relativas a la energía solar y su reparto en comunidad.

“Existe un equilibrio en la distribución de los recursos. Para neutralizarlo, es imprescindible la colaboración de todos los actores de la sociedad, que aquel recurso que uno no vaya a utilizar sea aprovechado por aquel que lo necesite”.

A nivel individual, participar con mis ideas en la resolución de este problema fortalece mi concienciación, y me ayuda a impulsar acciones concretas, que, aunque pequeñas, pueden alcanzar grandes resultados. Pero para ser efectivos, se necesita la suma y la colaboración de muchos.

Soluciones más efectivas

¿Sabemos a día de hoy el impacto real que tienen nuestras acciones en el medio ambiente? Por ejemplo, ¿estamos seguros de que alquilar la ropa es más sostenible que comprarla? Hay que considerar, entre otros factores, que el transporte de esas prendas tendrá una huella ambiental que medir y comparar frente a otras alternativas. 

Contar con toda la información es esencial. Y es aquí donde las herramientas digitales abiertas, como observatorios o comunidades de ideación, desempeñan un papel muy relevante. Posibilitan acceder a más y mejor información y, a su vez, ayudan a tomar decisiones contrastadas, considerando todas las variables. 

Mayor justicia 

Comunidades transparentes y con sistemas de toma de decisión democráticos, basados en inteligencia colaborativa y que cuenten con la participación de expertos contrastados en cada una de las temáticas o áreas, y con la involucración de los poderes públicos, y la Administración, así como del mundo empresarial, asegurará una mayor justicia en la toma de decisiones, no siempre fácil, en este entorno aún de tanta incertidumbre. 

Como decía Arturo Pinedo en su reciente post “Tras COP 25, el dilema de las empresas”, este es el gran reto de las empresas: “apostar por la sostenibilidad responsable e inclusiva, construida sobre criterios científicos y tecnológicos solventes, buscando el consenso no sólo con la clase política o el activismo militante, sino principalmente con una ciudadanía madura que debe comprender primero y aceptar después las consecuencias de las medidas que se adopten en pro de la supervivencia del planeta”.

La participación de todos de forma colaborativa puede ayudar a superar este reto, a la vez que a tomar en consideración y equilibrar las tres dimensiones que, como comenta Mercedes Storch en su artículo “Las tres dimensiones de la sostenibilidad”, ésta tiene: la económica, la medioambiental y la social, todas ellas de gran importancia. 

Pilar Roch


ideas4all Innovation eco propone el uso de su software de comunidades de innovación para reunir a todos los grupos de interés implicados en lograr un mundo más sostenible.

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